Cada presupuesto que no contestas se lo lleva el de al lado
Un asistente que atiende tu WhatsApp a cualquier hora, se entera de qué obra quiere el cliente, cierra la visita técnica y luego persigue el presupuesto hasta que te digan que sí o que no.

Contesta a las tres de la mañana
La mayoría de la gente pide presupuesto cuando sale del trabajo o el domingo por la tarde. Si nadie responde en la primera hora, ese cliente ya está hablando con otro.
Te dice qué obra es antes de que llames
Baño de 6 metros en Altea, quiere quitar la bañera, empieza en dos meses. Eso llega a tu móvil, no un "hola, ¿información?".
Cierra la visita técnica
Enseña tus huecos reales, reserva el día y manda recordatorio. Menos plantones y menos llamadas para cuadrar una hora.
Persigue el presupuesto que mandaste
El agujero de siempre: se envía el presupuesto y nadie vuelve a llamar. El asistente retoma al cliente a los 3, 10 y 21 días, y para en cuanto responde.
Enseña obras parecidas a la suya
Cuando dudan, manda fotos reales de trabajos del mismo tipo. En reformas eso convence más que cualquier argumento.
No se inventa un precio
Da rangos si los tienes cargados y lleva la conversación a la visita. Un precio a ciegas se paga con el margen de la obra.
Cuenta lo que te cuesta una obra perdida
Con una obra media de 12.000 € y un cierre del 15%, dejar sin contestar veinte consultas al mes son tres obras al año que no llegan ni a presupuesto.
Hacer el cálculo con tus números